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Las patologías: las malformaciones cráneo-faciales

Las malformaciones craneofaciales son defectos estructurales y funcionales presentes al nacer que afectan al rostro y al cráneo. Aunque pueden influir en funciones vitales como la respiración, la alimentación y el lenguaje, hoy la medicina permite afrontar estos retos con rutas terapéuticas de excelencia que devuelven a los niños y a su yo adulto del futuro una vida plena y serena.

Las fisuras labiopalatinas, la malformación más frecuente

Las fisuras labiopalatinas afectan aproximadamente a 1 de cada 800 recién nacidos en Italia, a aproximadamente 1 de cada 1.000 recién nacidos en el mundo y en algunos países – como por ejemplo la India – la incidencia es aún más alta (hasta 1 de cada 400 recién nacidos).

Se producen en las primeras semanas del embarazo (entre la cuarta y la duodécima semana), cuando las partes del labio o del paladar no se unen correctamente durante el desarrollo del feto.

Las diferentes formas de fisura
Cada caso es único, ya que la falta de unión de las partes (la fisura, precisamente) puede afectar a una o más estructuras: el labio superior, la arcada superior de los dientes (llamada proceso alveolar), el paladar duro (la parte ósea) o el paladar blando (la parte posterior, con músculos y úvula).
Las fisuras se dividen en tres tipos:

La fisura labial

Conocida comúnmente como labio leporino, afecta solo al labio superior. Puede presentarse en forma leve o más compleja, con una separación que también afecta a la nariz y, en ocasiones, a la arcada dental. Puede afectar a un solo lado (unilateral) o a ambos lados del labio (bilateral).

La fisura palatina

Es una apertura en el paladar que puede afectar al paladar blando (la parte posterior con los músculos y la úvula), al paladar duro (la parte ósea) o a ambos. Existen también formas llamadas submucosas, en las que el paladar parece íntegro pero los músculos subyacentes no están unidos; estas formas suelen diagnosticarse más tarde, cuando surgen dificultades en el lenguaje o en la alimentación.

La fisura labiopalatina

Cuando la fisura afecta a todas las estructuras mencionadas (labio, arcada dentaria, paladar duro y paladar blando) se habla de fisura labiopalatina. También en este caso la malformación puede presentarse en un solo lado (unilateral) o en ambos (bilateral), con una afectación completa o incompleta de las estructuras.

En muchos casos la fisura representa la única anomalía detectada en el niño (forma aislada), pero también puede presentarse dentro de cuadros sindrómicos más amplios que afectan a otros órganos, como el corazón o los riñones.

Las malformaciones cráneo-faciales complejas

Las malformaciones cráneo-faciales son un amplio grupo de afecciones presentes desde el nacimiento que afectan al desarrollo de los huesos del cráneo y del rostro. Pueden influir en funciones fundamentales como el pensamiento y el aprendizaje, los sentidos, la respiración, el lenguaje, la deglución y la masticación, y tener un impacto profundo en la imagen de uno mismo y en la vida social.

Suelen dividirse en cinco grandes grupos especializados:

Las craneosinostosis

Se producen cuando una o más suturas del cráneo se cierran demasiado pronto, antes de que el cerebro haya terminado su desarrollo. Esto puede alterar la forma de la cabeza y, en algunos casos, provocar un aumento de la presión intracraneal.

Las formas más comunes son la trigonocefalia (frente en cresta), la plagiocefalia (que causa asimetría) y la escafocefalia (cabeza alargada).

El diagnóstico se confirma mediante visita especializada y pruebas radiológicas, mientras que la intervención quirúrgica de remodelación se realiza generalmente entre los 6 y los 12 meses de edad.

Las craneofaciosinostosis

Las craneofaciosinostosis son enfermedades genéticas que afectan al tejido que da origen a los huesos y las articulaciones. En estos casos, algunos receptores que regulan el crecimiento no funcionan correctamente, y esto provoca un desarrollo anómalo de los huesos, a menudo con el cierre precoz de las suturas del cráneo y del rostro.

Existen más de 90 síndromes distintos que forman parte del grupo de las craneofaciosinostosis; los más conocidos son los de Apert, Crouzon, Pfeiffer, Muenke y Saethre-Chotzen.

Aproximadamente la mitad tiene un origen hereditario, transmitido por uno o ambos progenitores, pero con manifestaciones distintas de una persona a otra. Algunas formas son muy graves, mientras que otras pueden pasar inadvertidas.

El diagnóstico requiere un trabajo en equipo por parte de varios especialistas durante el embarazo. El tratamiento es altamente personalizado y tiene como objetivo mejorar tanto la funcionalidad como la armonía del rostro mediante técnicas quirúrgicas de vanguardia.

Las fisuras faciales y cráneo-faciales

Son malformaciones raras que se manifiestan como interrupciones en los tejidos blandos o en los huesos de la cara y del cráneo. Siguen la clasificación del cirujano Paul Tessier, que identificó 15 variantes basadas en su localización respecto a los ojos.

Además del impacto estético, estas malformaciones pueden afectar frecuentemente a la vista. El tratamiento suele iniciarse ya en el primer año de vida para reconstruir los tejidos blandos de los párpados, las mejillas, los labios y la nariz.

Los síndromes del I y II arco branquial

Estas malformaciones derivan de alteraciones en el desarrollo de las estructuras del maxilar, la mandíbula y el oído, y pueden afectar tanto a los tejidos esqueléticos como a los blandos.

Las formas unilaterales incluyen la microsomía hemifacial (también llamada síndrome otomandibular) y el síndrome de Goldenhar; provocan una asimetría del rostro, pero generalmente ningún problema a nivel de respiración, deglución, lenguaje y masticación.

Las formas bilaterales, en cambio, comprometen gravemente la morfología del rostro, por lo que conllevan problemas funcionales de distinto tipo, en ocasiones incluso graves; entre ellas recordamos el síndrome de Franceschetti (también llamado síndrome de Treacher-Collins), el síndrome de Nager y la secuencia de Pierre Robin.

Estas malformaciones se asocian a menudo con anomalías cardíacas, renales, esqueléticas y del sistema nervioso, por lo que es necesario un enfoque clínico multidisciplinar. También en este caso el tratamiento se personaliza al máximo y tiene como objetivo mejorar tanto la funcionalidad como la armonía del rostro.

Las malformaciones raras y los cuadros complejos

Este grupo comprende un conjunto amplio y en continua evolución de afecciones aún no clasificadas con precisión. Dada su complejidad, es esencial que sean estudiadas por un equipo multidisciplinar con gran experiencia, capaz de definir el tratamiento más adecuado para cada caso concreto.

¿Por qué ocurre? Causas y factores de riesgo

Comprender el origen de estas malformaciones ayuda a afrontar el camino con mayor conciencia.

Según las evidencias clínicas más recientes, en la base de estas condiciones existe siempre una predisposición genética. Sin embargo, la genética raramente actúa sola: es el encuentro entre el patrimonio hereditario y algunos factores de riesgo externos lo que determina la probabilidad de que la malformación se manifieste efectivamente durante el desarrollo del feto.

Además, es importante recordar que, aunque la base sea genética, la herencia (es decir, la transmisión directa de un progenitor) varía según la patología: en el caso de las fisuras, por ejemplo, se produce solo en uno de cada cinco casos.

Los principales factores externos que pueden interactuar con la predisposición genética son:

  • Factores ambientales: la exposición a radiaciones, tabaco, alcohol, carencias vitamínicas o a sustancias nocivas durante el embarazo puede aumentar el riesgo.
  • Salud de la madre: enfermedades como la diabetes, embarazos en edad avanzada o la toma de ciertos medicamentos (como antiepilépticos y corticoides) se han asociado a estas malformaciones.
  • Infecciones: contraer rubéola, toxoplasmosis o varicela durante el embarazo representa un factor de riesgo adicional.
  • Factores combinados: a menudo se trata de una combinación de factores genéticos y ambientales.

Nuestro objetivo: reducir la carga de los cuidados

Nuestro objetivo final no es solo afrontar la patología, sino reducir al mínimo el llamado burden of care: la carga física y emocional que los cuidados ejercen sobre la vida cotidiana del paciente y de su familia. Trabajamos para garantizar rutas terapéuticas, quirúrgicas y ortodóncicas que mejoren la calidad de vida, favoreciendo siempre la plena integración social de cada paciente, para que pueda mirar al futuro con confianza.

Los retos cotidianos y nuestro apoyo a las familias
Afrontar este tipo de patologías significa cuidar del crecimiento del niño en su totalidad, controlando aspectos funcionales y emocionales.

  • Alimentación

    En los primeros días puede resultar complicada, pero se gestiona con recursos como el uso de tetinas especiales y una postura correcta durante la lactancia.

    En los Centros Smile House, los niños nunca son alimentados con sonda.

  • Oído y lenguaje

    Mantenemos bajo control constante la salud del oído para prevenir infecciones y otros problemas que podrían influir en la audición.

    Dado que el lenguaje también puede tener un inicio más lento, acompañamos a las familias con una vigilancia atenta desde los primeros años, para intervenir en el momento adecuado y apoyar de la mejor manera la articulación de las palabras.

  • Psicología

    Para nosotros el bienestar emocional y relacional es muy importante, y nos concierne a todos. Por eso ofrecemos apoyo psicológico a las familias desde el diagnóstico durante el embarazo y acompañamos al niño durante todo su crecimiento, ayudándolo a gestionar la relación consigo mismo y con sus compañeros.